Un poco de la historia del brasier

  • El usar o no el sostén guarda relación también con la cultura, la sociedad y la moda

Foto: Pixabay

El sostén ha revolucionado el ropero de las mujeres. También ha generado inquietud si usarlo o no, si es bueno o malo. Por eso, recordemos un poco de historia sobre esta seductora prenda femenina.

En el siglo XIV a. C. las atletas de la civilización minoica utilizaban una tela en sus pechos, más que para cubrirlos, dado el esfuerzo, para sostenerlos. En la Grecia clásica las mujeres solteras ceñían una banda, llamada «zóster» que, según relata la historia, tras las nupcias, la pareja quitaba en señal de unión.

Parece que, para entonces, las casadas, en cuanto a ropaje se refiere, tenían más libertad, pues también usaban el «apodesmo» (cinta para prevalecer el busto), algo más atractivo, y a veces con joyas o sedas de Oriente, que resaltaban su sensualidad.

Fue al inicio del siglo XX cuando en realidad apareció el sostén como lo conocemos ahora. Eso sí, guardando ciertas formas de la época, y cruzado para sujetarlo. Según el siquiatra y sexólogo español, Carlos Pol Bravo cuenta que su uso, además de la moda y el concepto de atracción y seducción lo debemos valorar por la transculturalidad, bajo un concepto de recato y exclusiva preservación.

El usar o no el sostén guarda relación también con la cultura, la sociedad y la moda. En la década de los años 70 se potenció el no utilizarlo. En las tres siguientes décadas, y con las playas nudistas en Europa especialmente, mujeres maduras, pero a su criterio, de buen ver, lo eliminaron de su vestuario, exceptuando durante la lactancia, por motivos de higiene, principalmente.

En consecuencia, si hablamos de los beneficios del brasier, los hay en ambos casos. Su uso es el de mantener el pecho firme, posibilitando un busto bien formado, pero en ocasiones, más por la marca del sujetador que por el propio pecho.  El especialista considera que resaltar la parte inferior de la base del busto, justo allí donde se encuentra el ‘músculo sustentador de la mama’ el cual, desde que se inicia el desarrollo del cuerpo femenino hasta el atardecer de la mujer, por lo cual debe, desde la juventud, como en la edad madura cuidarlos a través de unos ejercicios y movimientos.

Por otro lado, el especialista considera que el apoyo anatómico original de la mama, mezclando los ejercicios para reforzar dicho músculo, hace menos necesario su uso y los senos pueden ser más fuertes.

«Mientras una mujer considere que por estética y fuerza muscular en los pechos pueda no utilizar dicha prenda, lo puede hacer alternando en ocasiones con su uso, para que el propio peso de la mama no le afecte”.

En otros casos, existe una costumbre para algunas mujeres y es la de dormir con sujetador, la cual, según algunos autores, ayuda a la firmeza. Mientras que, para otros, en los que me incluyo, vale más dejar libres los pechos en la noche, a su propio aire y movimiento.

Fuente: El Espectador

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