El Paquete Vallenato. Por Alberto Muñoz Peñaloza

Una mañana que me levanté temprano, como en la canción del viejo Emiliano Zuleta, salí a caminar por el Valle de entonces. Muy cerca de casa, me topé con el fragor habitual en la esquina de “Cosita Linda”, la empresa de transportes del siempre alegre y emprendedor, Tomas Cipriano Mejía. Seguí y, al cruzar hacia el mercado, vi al individuo recostado a la pared, rodilla doblada, como atajando la ‘inminente’ caída del muro. Sus zapatos, tenis cauchosol, bien amarrados, con medias de jugar futbol, pantalón caqui que había sido de otro y una camiseta de kent, marca de cigarrillos predominante.

Por ahí fluía el comercio informal y permanecía público itinerante nutrido por quienes llegaban con el propósito de comprar, muchas veces vender, y aprovisionarse de nuevos aires porque el movimiento era constante. Ahí cerquita estaba Discolandia, tienda de discos, que después sería discolombia. De manera que la música nueva sonaba con insistencia, ya los Corraleros de Majagual, como en la fiesta animalandia, “echaban la casa por la ventana”, pero de pronto sonaba un tema de la Sonora matancera, de repente la ópera del mondongo con Peñaranda y en seguida, “cuerdas que lloran” de Toño Fuentes y su guitarra hawaiana.

A la altura de la tienda de don Pacho, en la esquina de la séptima con calle 18, estacionó Joaco, el del guarapo de panela con naranja, limón y toronja, todo un coctelillo tropical. Entonces pasaron, el hombre de la camiseta kent adelante y la señora Evarista Lopesierra a cuatro jemes. Ella iba alegre, recién bañada y elegante, me habló con resolución, ge Beto, pásate lueguito por la casa, te daré la entrada a cine, je ji jo. Once minutos después, la vi pasar ‘en la hoja’, sin el individuo, iba desgreñada, con cara de espanto, intentaba reírse, pero solo hacía muecas estereotipadas, como diría mi amigo Gonzalo Sierra Rodríguez. Algo me dijo: ya no vayai, el vergajo ese me robó la plata, me metió ‘el paquete chileno’.

– ¿Paquete chileno?, será vallenato, si ese es hijo de Vidorbo, más vallenato pa’donde, dijo don Bartolo Araujo al pasar, en ese momento.

Valle del Cacique Upar

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