Energías renovables, prioridad en la agenda del sector minero global

Ante mayores exigencias de los entes reguladores y los inversionistas en temas ambientales, así como la meta de reducción de emisiones planteada por la ONU para el 2030, el sector minero transformó su visión sobre la energía y pasó a evaluarla en términos de costos y emisiones de gases de efecto invernadero (GDI).

Concretamente en Colombia, el país se planteó la meta de reducir el 51% de las emisiones de GDI para 2030 y el 18% está a cargo del sector minero energético, lo que significa una disminución de 11,2 millones de toneladas de CO2.

Desde una perspectiva legal, esta tendencia es impulsada por la posibilidad de que se fijen precios para el carbono en las jurisdicciones donde se poseen y operan las minas, lo que ha llevado a las compañías a establecer valores de CO2 internos, para proyectar los costos asociados al uso de fuentes de energía tradicionales y su repercusión en inversiones futuras de capital.

Asimismo, en muchos países la energía renovable es más económica que la energía basada en combustibles fósiles, además que es fácilmente almacenable en baterías de última tecnología, lo que ha aumentado la confianza del sector en esta alternativa y ha impulsado su implementación en empresas mineras de todo el planeta.

Una opción que está ganando terreno en el sector para transitar hacia la energía limpia es la utilización de sistemas híbridos. En el caso de las minas que cuentan con infraestructura de energía a carbón, se ha acondicionado el sistema para emplear gas natural, un combustible más limpio, y con el tiempo es posible integrar sistemas para generar energía renovable escalable.

Sin embargo, muchas iniciativas para implementar energía limpia en el sector son interrumpidas por la imposibilidad de terminar anticipadamente los acuerdos, firmados a largo plazo, con proveedores de energía a base de carbón. En 2020, la minera BHP terminó anticipadamente un contrato de suministro de carbón con AES Gener, en Chile, y tuvo que pagar más de USD $780 millones, aunque este escenario es irrealista para la mayoría de las empresas mineras.

“La descarbonización de una empresa minera requiere tener en cuenta su tamaño, requisitos energéticos, ciclo de vida, fuentes de energía, conectividad y perfil de emisiones. Así como sus influencias económicas, el precio de los productos básicos, capacidad de inversión teniendo en cuenta la infraestructura disponible, las relaciones con la comunidad e incluso el apetito de innovación del liderazgo de la empresa”, explicó Oscar Falcon, vicepresidente sénior y director ejecutivo de Black & Veatch para Latinoamérica.

Ver también

La OPS alerta que 1,9 millones de niños y adolescentes se infectaron de covid-19 en América

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, informó que cada …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *