«El pueblo tendrá la última palabra»: Boric recibe el borrador de la nueva Constitución de Chile y convoca al plebiscito del 4 de septiembre

  • La sociedad chilena deberá votar si aprueba o rechaza el documento.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, recibió este lunes el borrador de una nueva Constitución y convocó formalmente al plebiscito del 4 de septiembre en el que la ciudadanía deberá decidir si aprueba o rechaza el proyecto que pretende sustituir a la Carta Magna que rige en el país y que es un legado de la dictadura de Augusto Pinochet.

La presidenta de la Convención Constitucional, María Elisa Quinteros, y el vicepresidente Gaspar Domínguez Donoso recibieron al mandatario en la sesión que puso fin a los trabajos del órgano que durante un año redactó una propuesta que es récord, ya que consta de 388 artículos, lo que contrasta con los 129 que tiene la Constitución actual.

«Este proyecto de Constitución y el plebiscito no deben ser un juicio al Gobierno, es el debate sobre el futuro y destino de Chile para las próximas cuatro o cinco décadas», advirtió el mandatario al invitar a debatir durante los próximos dos meses con altura.

«Confío en que vamos a enfrentar este momento histórico con un sentido de futuro, no pensando en pequeñas ventajas que cada uno pueda tener», agregó.

También recordó que las y los chilenos han pasado muchos sacrificios, incluso de vidas humanas, para poder discutir una constitución que nazca de un debate democrático.

«Hoy es un día que quedara en los anales de nuestra patria… la democracia no es fácil y, más allá de legítimas diferencias sobre el contenido del texto, hay algo de lo que todas y todos debemos estar orgullosos: que en el momento de la crisis política e institucional más profunda que ha vivido nuestra patria en décadas optamos por más democracia», dijo.

Esperanza

Ahora, añadió, «será nuevamente el pueblo quien tendrá la última palabra sobre su destino, hoy comenzamos una nueva etapa, se trata de leer, estudiar y debatir la propuesta constitucional, tengo el deber de garantizar que cada uno de los ciudadanos podrá tomar una decisión libre y plenamente informada el 4 de septiembre».

Al entregarle el borrador a Boric, la presidenta de la Convención celebró que esta propuesta haya recogido los anhelos de cambios de millones de ciudadanos.

«Muchas generaciones han trabajado por este sueño… supimos dar una respuesta pacifica a urgentes demandas ciudadanas. Hemos elegido un camino institucional para corregir desequilibrios y traer a la conversación elementos que habían sido olvidados. Llegamos a amplios acuerdos redactando la primera constitución paritaria del mundo», señaló.

El borrador, aseguró, «evoca ese anhelo de justicia que creíamos imposible cada vez que nos enfrentábamos a atropellos, no inventamos la realidad, nos limitamos al mandato histórico ciudadano con acuerdos amplios».

Quinteros asumió que, a pesar de que la propuesta es perfectible, de cualquier manera devuelve la esperanza al hablar en la Constitución de dignidad, inclusión, igualdad y un Chile con más y mejor democracia.

El histórico evento se llevó a cabo en medio de las campañas que diversos colectivos han lanzado para votar a favor o en contra de la iniciativa. De acuerdo con diferentes sondeos, más del 50 % de la población todavía no ha leído el borrador. Además, a dos meses del plebiscito, el rechazo sigue siendo mayoritario.

En caso de que gane el Apruebo, el sistema político y social de Chile cambiará de manera sustancial. Por el contrario, un triunfo del Rechazo representará un fracaso político para Boric, quien ha sido uno de los principales impulsores de este proceso.

Cambios

El proyecto es impugnado por políticos de los partidos tradicionales de Chile que se sintieron desplazados de un proceso innovador desde su integración, ya que es la primera vez que una Constitución es redactada por igual número de mujeres y varones y que tiene representación de las diversidades sexuales y los pueblos indígenas. No hay ningún otro antecedente a nivel mundial.

Además, la Convención ha debatido e incorporado temas que todavía no están en ninguna otra Carta Magna y que abarca desde derechos ambientales, de los animales y la naturaleza hasta la paridad de género en los poderes Ejecutivo (en todos su niveles), Legislativo y Judicial.

Una de las primeras controversias estalló por la decisión de eliminar al Senado, ya que el documento establece que el Poder Legislativo estará integrado por el Congreso de Diputadas y Diputados y una Cámara de las Regiones que sustituirá a la de Senadores.

Con respecto al Poder Ejecutivo, un cambio trascendental es que permite la reelección presidencial consecutiva, algo que hasta ahora está prohibido.

Otro tema que ha provocado un intenso debate se refiere a los derechos de los pueblos indígenas que han sido tradicionalmente marginados en este país, ya que el borrador reconoce que Chile es un Estado plurinacional (es decir, que conviven varias naciones indígenas) y plurilingüe.

Por otra parte, reivindica «el derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre el propio cuerpo, sobre el ejercicio de la sexualidad, la reproducción, el placer y la anticoncepción», lo que sienta las bases para la legalización del aborto que por ahora sólo se permite en Chile por tres causales: si la vida de la madre está en peligro, si el feto es inviable o si el embarazo es producto de una violación.

Cronología

El camino de la posible nueva Constitución de Chile comenzó en octubre de 2019, a partir de las históricas protestas estudiantiles en contra del alza del pasaje del transporte público que muy pronto se convirtieron en una grave crisis social y política para el expresidente Sebastián Piñera.

Para encauzar el conflicto, el Gobierno no tuvo más remedio que aceptar la realización de un plebiscito para que la ciudadanía dijera si quería o no una nueva Constitución. La consulta se realizó el 25 de octubre de 2020 y el resultado fue un apoyo del 78 % a una nueva Carta Magna.

Luego vino la elección de los 155 convencionales que se realizó el 15 y 16 de mayo del año pasado con un triunfo abrumador de representantes de nuevas fuerzas políticas, en su mayoría progresistas y de izquierda, que confirmaron el hartazgo de la sociedad chilena con la clase política tradicional.

El 4 de julio de 202, los convencionales tomaron posesión de su cargo y durante sus primeros meses de trabajo se avocaron a definir un reglamento para su operación interna, así como a establecer 10 comisiones de trabajo y a elegir a sus integrantes.

La primera presidenta del órgano constitucional fue la intelectual indígena Elisa Loncón, quien después fue sustituida por María Elisa Quinteros, una especialista en salud de 40 años que formó parte de la abultada lista de convencionales independientes.

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