Palo Chisme, donde el rumor habla de cambio

  • ​​Guainía se alista para los Diálogos Regionales Vinculantes, este sábado 19 de noviembre.

Inírida, 18 de noviembre de 2022 – La vida en Inírida transcurre a su ritmo, uno muy distinto al de la mayoría de las ciudades de Colombia; sus habitantes se toman las cosas con calma, lo cual es entendible porque solo así sobreviven a los 36 grados de sensación térmica y al intenso sol. En esa cotidianidad, la capital del departamento de Guainía se prepara para un evento inusual.

A lo largo de Palo Chisme, una vía principal del municipio, refrescada por frondosos árboles recubiertos de hojas desde la raíz hasta la copa y concurrida por sus ventas ambulantes, transitan rumores de que el Gobierno viene a escuchar a la gente, para que la vida cambie, para que mejore.

Y es que, en la «Colombia profunda», como se les llama a las zonas más apartadas del país, como esta que pertenece a la Región Amazónica, la mejor estrategia de comunicación es la del voz a voz.

Los Diálogos Regionales Vinculantes llegan a Inírida para concertar con guainianas y guainianos cuáles son las necesidades más apremiantes de sus poblaciones, así como sus propuestas de solución, que serán articuladas en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.

Marcilia, indígena curripaco, siente que las personas como ella son olvidadas por el Gobierno. «Él mira para acá donde está pueblo, pero allá donde nosotros de comunidad, nada», asegura mientras cuenta que, depende de la venta de casabe en Inírida para comprar jabón y sal, entre otros productos, y conseguir el pasaje de regreso en motocarro hasta la comunidad de Guamal, para no tener que hacerlo a pie.

Madre de siete, la adulta mayor es una de las que se enteró en Palo Chisme acerca de los Diálogos que se realizarán este sábado 19 de noviembre, en la Institución Educativa Custodio García Rovira.

Esperanzada en que el Gobierno de la Gente vuelque su mirada hacia las comunidades más apartadas, reconoce la atención en salud recibida, pero enfatiza en la importancia de la prestación de servicios con oportunidad y enfoque diferencial para un departamento en el que el 85 % de sus habitantes son indígenas y están en zonas rurales dispersas.

 

A buen puerto

Como toda noticia fresca, el rumor siguió calle abajo por toda la 16, entre motocarros, peatones, propios y turistas, hasta llegar al puerto fluvial y escabullirse por los oídos de quienes esperaban una voladora (lancha a motor para transportarse por el río Inírida) en la que vuelven a casa.

Sí, en las riberas del navegable de más de mil kilómetros, en medio de la espesa selva que se avista desde el aire, hay muchos asentamientos indígenas. Uno de ellos es Caranacoa, ubicado a 30 minutos en lancha de la cabecera municipal, y de donde es Deiwar Alexis Barreto Sáenz.

Emocionado, narra qué hay en su asentamiento de aproximadamente 300 personas, dividas en 20 familias: frutas silvestres, cuerpos de agua, fauna exótica, sabanas, artesanías, entre otros. Incluso, extiende la invitación para aventurarse y «conocer muchas cosas que ni siquiera han visto en su vida».

«A mí me gustaría escuchar qué es lo que van a decir en esa reunión de las necesidades de nuestro territorio. En mi comunidad tenemos necesidades en educación, deporte, cultura, porque nuestra cultura se nos está perdiendo, ya nos queremos volver blancos», señala el joven de 22 años.

En materia de salud, le pide a la ministra, en sus palabras, el fortalecimiento del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural – SISPI con inversión de recursos que permitan su expansión hasta esa «Colombia profunda» en la que él vive.

«Que el Gobierno nos enseñe a no perder nuestra cultura sobre la medicina. Queremos unas clases en donde nosotros aprendamos de nuestros abuelos (sabedores), que son los que saben más que nosotros», concluyó, seguro de que su medicina les salva la vida y, a la vez, aceptando que aprender de «los blancos», también.

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