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Artesanías del Cesar desembarcan en el International Folk Art Market

  • La palma de estera de Chimichagua, Cesar, se exhibirá del 12 al 14 de julio, en Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos.
  • En total, 3 artesanos colombianos, representantes de grupos étnicos, participarán en este mercado gracias al apoyo de Artesanías de Colombia.

  • 150 expositores y 50 países hacen parte de este mercado, que en su versión anterior reportó ventas por $30 millones de dólares.

La XVI versión del International Folk Art Market, en donde participan 50 países y 150 expositores, es una explosión de culturas, formas, texturas y diseños, que incluye joyería, cestería, esculturas, cerámica, entre otras piezas, que son curadas por dos paneles de expertos que seleccionan las artesanías con la mejor calidad del mundo.

En representación del Cesar irá Juana de Dios Diaz y la tradición de tejer con Palma Estera que se remonta a la época colonial, cuando el territorio conocido hoy como Chimichagua estaba ocupado por los nativos del grupo Ette Ennaka, Chimila o Shimizya. A la llegada de los españoles, el pueblo de Chimila comenzó a utilizar el tejido de Palma Estera como método de comunicación, codificando mensajes dentro de sus diseños, colores y formas nativas.

Junto a la palma de estera de Chimichagua, Cesar, la tejeduría en werregue, de Chocó, la tejeduría en palma de iraca, de Usiacurí, Atlántico y las molas del pueblo Gunadule, del golfo de Urabá, son los oficios y las artesanías que también representarán a Colombia en esta importante feria.

La periodista Deborah Needleman del periódico The New York Times lo denominó como la “experiencia de compras más maravillosa que he tenido en mi vida”, para la indígena colombiana de la etnia wounaan Crucelina Chocho, quien participa por cuarta vez, “esta es una de las mejores ferias porque cambia vidas, preserva las tradiciones y ayuda a nuestras comunidades a vivir de la artesanía”.

Colombia en Folk Art 2019:

Desde el año 2014, el International Folk Art Market asignó un stand en donde se exhiben nuevas propuestas de América Latina. El Consejo Mundial de Artesanías (World Crafts Council) realizó un proceso de difusión y preselección de propuestas, en el que seleccionó a Artesanías de Colombia, con carteras elaboradas en palma de iraca.

Artesanías de Colombia hace un acompañamiento integral a las comunidades artesanales de Colombia. En esta oportunidad, los productos que se presentaron son el resultado del acompañamiento realizado en el departamento de Atlántico con la comunidad de Usiacurí.

El objetivo de este proceso ha sido impulsar el conocimiento tradicional de la tejeduría en Iraca.  Las comunidades artesanales que trabajan estos productos cuentan con más de 400 tejedoras, expertas en transformar esta magnífica fibra natural. Los productos que se presentaron tienen un proceso de innovación en su desarrollo formal.

Aparte de los productos elaborados en Usiacurí que estarán en el stand representados por Artesanías de Colombia, la entidad apoyó la participación de:

1.            Rosmery Uribe (ASOIMOLA)

Rosmery Uribe ha sido una artesana desde que tenía 6 años de edad, cuando aprendió observando a su madre coloridos animales y figuras en algodón. A los 12 años Rosmery tejió sola; cortó el paño, dibujó el diseño, enhebró la aguja y bordó un pez, el animal que las mujeres de Gunadule deben comer después del parto. Se casó a los 17 años y hoy tiene 6 hijos.

A los 49 años, Rosmery es la presidenta de la Asociación de Mujeres Artesanas en su comunidad ASOIMOLA, que se creó en 2007 con el propósito de vender los productos a diferentes artesanías. En cuanto a la producción de sus artesanías, Rosmery menciona que las “molas” están presentes en cada uno de los momentos de su vida. Según su cosmovisión, las “molas” reproducen la estructura del universo y la han acompañado a ella y a su gente desde el principio de los tiempos. Sus diseños y la técnica para su elaboración se guardan en lugares especiales y se han transmitido a las mujeres Gunadule, de generación en generación.

2.            Juana de Dios Diaz

La tradición de tejer con Palma Estera se remonta a la época colonial, cuando el territorio conocido hoy como Chimichagua estaba ocupado por los nativos del grupo Ette Ennaka, Chimila o Shimizya. A la llegada de los españoles, el pueblo de Chimila comenzó a utilizar el tejido de Palma Estera como método de comunicación, codificando mensajes dentro de sus diseños, colores y formas nativas.

El arte de tejer y la ejecución de los diseños indígenas en los tapetes (esteras), marcó la cultura del área, que es el resultado del cruce de los indígenas chimilas y los raizales negros que vinieron de diferentes partes del país huyendo del conflicto y la violencia.

La artesanía es extremadamente importante, porque a través de ella se imprime la percepción cosmológica indígena del pueblo Chimila. Es por esto que la contribución del simbolismo, el color y las formas presentes en el tejido de palma estera son tan enriquecedoras; marca la memoria cultural y tradicional de Chimichagua, del departamento de Cesar y de Colombia.

“Cuando era pequeña, tenía la costumbre de comer tierra. Por esta razón, me llevaron a la casa de mi abuela. Trabajaba con tapetes, que era la tradición de la ciudad, ya que el comercio de artesanías proporcionaba ingresos para cubrir sus gastos diarios. Mi abuela solía sentarme cerca de ella, por lo que no comía tierra. Le agradezco a Dios porque mi abuela me enseñó y yo le agradezco porque esto me permitió criar a mis 6 hijos, ya que soy madre soltera.” Juana de Dios Diaz. .

3.    Crucelina Chocho- Canastos y pulseras en palma de werregue:

Crucelina, una artesana de la comunidad indígena wounaan, es experta en la tejeduría de werregue. Vive con su padre en el Litoral de San Juan, en la costa del Pacífica colombiano. Desde pequeña aprendió el oficio de la cestería por medio de observar a su madre y a su abuela, y de preguntarles sobre los dibujos y los diseños geométricos en las artesanías.

A los 8 años  aprendió a tejer la fibra del chocolatillo, la cual inspiró a la comunidad a trabajar con la palma de werregue. Crucelina enseña la artesanía y el significado de sus símbolos a los niños wounaan en la escuela comunitaria. Ella cree que es importante hacerlos sentir orgullosos de su cultura.

Crucelina asistió también a las versiones de 2016,  2017 y 2018, en donde tuvo la oportunidad de vivir un intercambio intercultural en donde conoció a la afamada diseñadora Donna Karan, quien es hoy en día una de sus mejores clientes. 

Con los ingresos que recibió por sus ventas, varias familias de la comunidad se han visto beneficiadas con mejoras como la compra de gasolina para un generador de energía (su única fuente de electricidad) y acceso a la educación y la salud, entre otros. Sin duda, participar en el International Folk Art Market ha traído bienestar a la comunidad y ha contribuido a la preservación de la tradición artesanal entre los más jóvenes.

Crucelina participa por tercer año consecutivo. Las ventas exitosas en las versiones pasadas ($33.000 USD, en 2016, y $26.000 USD, en 2017, y 29.705 dólares, en 2018)  hacen de esta artesana una expositora ideal para los organizadores del evento.

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