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Banco Agrario, 20 años ‘cosechando’ los éxitos del campesinado colombiano

• Las operaciones activas de esta entidad financiera están dirigidas fundamentalmente a actividades rurales, agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales, agroindustriales y a entes territoriales.

• Los créditos del Banco han servido para que pequeños cultivadores puedan crecer, que nazcan nuevas empresas, que se rescaten colombianos del ‘gota a gota’ y que lleguen, incluso, a mercados internacionales.

Gómez Plata, Antioquia, 18 de agosto de 2019.Hace 20 años, el Banco Agrario germinó para ser un apoyo del campo colombiano. Hoy, con 784 oficinas en 754 municipios, representa el mayor respaldo para el sector rural.

Sus operaciones activas están dirigidas fundamentalmente a actividades rurales, agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales, agroindustriales y a entes territoriales.

Es, precisamente, en estas actividades en las que muchos colombianos han tenido ese respaldo, ese impulso que les cambió la vida.

Una de ellas es Angélica Giraldo, una valluna que cultiva maíz al lado de su familia en La Unión (Valle del Cauca); es pionera de ‘Agricultura por Contrato’, ya que fue la primera cliente a la que el Banco Agrario le giró un crédito dentro del programa ‘Coseche y Venda a la Fija’.

Angélica logró dos beneficios. El primero, tener los recursos para su cultivo de maíz y, el segundo, garantizó la venta de su cosecha a la empresa Agroinsumos. Esta valluna dice que espera continuar siendo beneficiaria de créditos, porque encontró que son muy favorables las condiciones de plazos y tasas de interés que ofrece.

Otro de los beneficiarios con los productos del Banco fue Luis Eduardo Guzmán, un cultivador de arroz en Venadillo (Tolima).

Guzmán logró acceder a un crédito a través de la nueva herramienta ‘MoviAgro’, que le permitió recibir una asesoría personalizada y un estudio de su crédito en su hogar, gracias a que el representante del Banco le ofreció los productos a través de una tablet.

Pero los casos de éxito no se limitan únicamente a personas. Ejemplo de ello es el del Molino de arroz Asozulia en Norte de Santander, el cual se construyó con el apoyo financiero de la entidad. Este proyecto es de gran impacto en la región, toda vez que beneficia a 860 productores de arroz, todos socios de este distrito de riego, quienes producen al año aproximadamente 120.000 toneladas de arroz paddy verde, en más de 9.000 hectáreas.

El apoyo del emprendimiento quedó plasmado en Yadira Ocampo, una ingeniera agrónoma que creó un negocio de lulo orgánico en el municipio de El Dovio (Valle), y con la ayuda financiera del Banco Agrario, a través de la oficina de Cartago, hoy no solo está sacando adelante su cultivo gracias a la venta del producto transformado, sino que genera empleo en esta apartada zona.

Yolanda Santacruz, entre tanto, obtuvo un crédito formal del Banco que la liberó del denominado ‘gota a gota’. Con el programa Ruta hacia la Bancarización, los representantes de la entidad visitaron plazas de mercado en el municipio de Lérida (Tolima), donde esta mujer se dedica, desde hace 30 años, a la venta de frutas y verduras.

Una confianza de antaño

Además de los casos de éxito, hay ejemplos de colombianos que se convirtieron en clientes fieles del Banco Agrario.

Pedro de Jesús Barón Puentes es cliente del Banco desde hace 20 años. En su finca El Olvido, en la vereda Santa Ana del municipio El Espino, Boyacá, tiene su empresa, Lácteos Cascajal, donde produce queso pera, doble crema y campesino.

Su vinculación se ha dado mediante cuenta de ahorros, cuenta corriente y 10 operaciones de crédito con montos que van desde los $5 millones hasta $160, y le han financiado compra de ganado, construcción de porquerizas, construcción y remodelación de su fábrica de lácteos y compra de vehículo para el transporte de los productos.

Socorro Daza Moreno, a su vez, lleva dos décadas como cliente del Banco. Esta auxiliar de enfermería, casada, con dos hijas y tres nietos, logró con su primer crédito en el Banco Agrario, hace 20 años, montar una farmacia que creció gracias al apalancamiento financiero de la institución y hoy en día es una de las droguerías más reconocidas de Belén en Boyacá.

Ha manejado 9 operaciones de crédito desde $10 millones hasta $90 millones, con los cuales dice haber podido montar su negocio, comprar un lote, construir su casa y dar educación superior a sus hijas.

Otro de los beneficiarios que se mantiene como cliente del Banco es John Monroy Silva, oriundo de San Gil (Santander), quien lleva 18 años con la institución.

Empezó trabajando con su padre en su finca cafetera, donde aprendió y se entusiasmó con la idea de tener su propia marca de café (Finca Pequeña).

Tomó sus primeras operaciones de crédito con el Banco Agrario, en compañía de su tío Hilarión Monroy, con quien -en sociedad- desarrolló cultivos de café especial para iniciar su propio proyecto en el año 2001.

En 2005, cuando empezó a producir, decidió trillar su propio café y ubicar un espacio para venderlo, aprovechando el territorio turístico de San Gil. Así, montó su primer punto ‘Loma Verde’, en el Parque Gallineral, ícono de este municipio.

En el 2008, cuando ya pudo organizar sus cifras y su negocio, pidió financiación para comprar máquinas que le permitieran hacer el proceso de su proyecto. Fue así como, a través de un microcrédito, su sueño empezó a crecer. Por su ya conocido punto de café y la identidad de su marca mantenida desde el comienzo, el Gobernador de la época le propuso poner un nuevo punto en el naciente parque de Chicamocha.

Entonces tomó una nueva operación por $8 millones con el ánimo de aceptar la propuesta.

Para el 2010 tomó otro crédito con el Banco, esta vez por $6,6 millones para continuar con su propio proyecto cafetero: la siembra de café. De ahí surgió la idea de crecer, con un punto propio en el centro comercial El Puente.

John volvió a pedir financiación en 2012 por $20 millones para comprar maquinaria y equipo. Recibió de este crédito $10 millones de incentivo en el 2013 (ICR).

John aún tiene un crédito vigente, también por maquinaria, que pidió en 2014. Con este, al igual que con todos los demás, su cumplimiento ha sido excelente.

Hace un año, en 2018, se aventuró y abrió un punto de Kafé Loma Verde en Barcelona, España, que es administrado por su hermano y al que le ha ido muy bien.

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