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Enel “full cloud”: todas las ventajas de la primacía

Todos nosotros usamos una nube cada día y, a menudo, no lo sabemos: cuando leemos el correo electrónico, mientras vemos una película en “streaming” o escuchamos una canción en podcast, cuando archivamos una foto en un espacio de internet en lugar de guardarla en la memoria del móvil.

El concepto de la nube es muy simple: usar servicios informáticos que no estén instalados en nuestros ordenadores sino en proveedores especializados, con la modalidad bajo demanda que reemplaza al objeto físico. Vivimos en la época del “pay-per-use”: pagar un servicio cuando nos sirve en vez de comprar dispositivos destinados a ser utilizados poco tiempo.

Hoy en día, la nube es un modelo operativo eficiente y muy útil para la gestión de una gran empresa multinacional. Es lo que ha hecho Enel a partir de 2015, moviendo progresivamente hacia la nube todos sus servicios informáticos. Desde abril de 2019, con el cierre del último centro de datos, Enel es “full cloud”, la primera entre las grandes empresas de servicios del mundo en alcanzar este objetivo.

Cloud significa flexibilidad, velocidad, seguridad

Los beneficios más inmediatos son materiales: se elimina la necesidad de comprar, de alojar máquinas voluminosas y de tener que ocuparse de su manutención. De esta forma, el modelo nube favorece a otra tendencia de este momento: la de la desmaterialización.

Desde un punto de vista económico, la nube informática o “cloud” permite ahorros notables. Si, por ejemplo, para un determinado proceso se requería el trabajo de 50 servidores durante una semana, según el viejo modelo era necesario comprarlos aunque estuvieran inutilizados la mayor parte del tiempo, o se necesitaba dejar una reserva que, a menudo, no se utilizaba. Gracias a la flexibilidad del cloud, pagamos solamente los servicios que usamos: el ahorro total es del 30% en los costes de archivo de datos y del 83% relativos a la capacidad de cálculo.

La ventaja más asombrosa es la rapidez. En Colombia, por ejemplo, un pedido de potenciamiento que llega al servicio de gestión de averías de Enel, requeriría semanas, mientras que con la nube se pudo satisfacer en un par de horas. La velocidad es un aspecto positivo también para los clientes. Por ejemplo, si queremos lanzar una nueva app, podemos usar las bases de datos presentes en el cloud y ponerla a disposición de los clientes en pocos días, sin tener que esperar hasta que se compre un servidor.

Es necesario echar por tierra un prejuicio. Muchas empresas se sienten más seguras si gestionan los datos con sus propios ordenadores, mientras que es exacto lo contrario. Los proveedores garantizan estándares más altos porque la ciberseguridad es su principal negocio, por ello, están actualizados continuamente contra las amenazas a la seguridad y están más preparados sobre las medidas informáticas, como así también sobre los riesgos físicos como las interrupciones de corriente o los desastres naturales.

Las ventajas para la sostenibilidad

Podemos decir lo mismo si hablamos de sostenibilidad ambiental. Para usar un servidor, teniendo en cuenta también servicios auxiliares como el enfriamiento, una empresa consume casi el doble de la energía que necesita simplemente para alimentarlo. Los proveedores de servicios cloud, logran un nivel de eficiencia mucho mayor: apenas 1,2 o 1,3 veces de la energía para su alimentación. Es muy difícil que estos valores estén al alcance de una empresa que no esté especializada en el ámbito informático, por más avanzada que sea. En definitiva, se reducen los consumos de energía y, por ende, las emisiones de CO2.

Los “cloud providers” ofrecen enormes posibilidades relativas al volumen que gestionan. Enel posee una planta instalada con casi 20mil servidores: un número elevado que requiere una notable capacidad de archivo, pero que es casi irrelevante para un proveedor de nubes. El cloud es sinónimo de escalabilidad: los volúmenes aumentaron tanto respecto a la capacidad de cálculo (+12%) como de almacenamiento (+126%). Una capacidad computacional, debemos destacar, que se fue desarrollando según nuestras necesidades, gestionando volúmenes de datos que no hubiera sido posible elaborar con los centros de datos tradicionales.

Enel es un Grupo activo en más de 30 países y en numerosos sectores de la energía. La nube fue un habilitador fundamental para adoptar plataformas de tecnología informática, y nos permitió reducir la complejidad de los mapas aplicativos gracias al uso de tecnologías claves empleadas en los países del Grupo. El modelo de plataforma favorece, además, poder definir nuevos estándares globales que luego son configurados correctamente a nivel local, mejorando el nivel de los servicios y reduciendo tiempos y costes.

Hacia el multicloud

En nuestro proceso de digitalización, la llegada al full cloud se produce de manera natural. Es un paso importante para nuestro Grupo, pero no lo consideramos una línea de llegada: a lo sumo es un factor habilitador para un ulterior desarrollo digital. Podríamos decir que la nube es para una utility digital como el smart meter es para la smart grid: los smart meters de nueva generación proveen datos sobre los precios y los consumos en tiempo real, habilitando la smart grid; de la misma manera, la nube es un instrumento que ofrece a la empresa la velocidad computacional necesaria para valorizar mejor la digitalización.

El rol de Enel en este ámbito fue el de ser vanguardista, aunque también es cierto que todo el mundo industrial está advirtiendo esta tendencia. Entre los nuevos horizontes que se vislumbran está el multicloud, un modelo en el que la empresa se apoya a diferentes proveedores de nubes en vez de uno solo, teniendo en cuenta tres variables: conveniencia económica, desempeño y cartera de servicios ofrecidos. Esta portabilidad se ve favorecida por los microservicios, los cuales representan un enfoque de la arquitectura del software en el que las aplicaciones se dividen en componentes más pequeños e independientes entre sí. Los microservicios representan para Enel, una de las prioridades del 2019.

Multicloud es sinónimo de libertad. En un escenario futurístico podremos, por ejemplo, cambiar por conveniencia un provider para optimizar los costes, como hoy se hace con las compañías telefónicas: una perspectiva que algunos años atrás nos parecía de ciencia ficción. Si miramos hacia atrás, el camino que hemos recorrido en pocos años, nos resulta vertiginoso. Y esto recién comienza.

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