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La Sombra del Cañaguate – “El Gallo Negro”. Por Alberto Muñoz Peñaloza

 EL GALLO NEGRO.

Mi padre querido fue un viajero incansable, trabajador sin reparos y visionario, para adentrarse en la geografía territorial en pro de oportunidades honestas para vender sin regateos. Jugó siempre de local por vías, trochas y caminos reales. Me enseñó con creces a superar los barriales, atollabueyes esos sí, entre Bosconia y Carmen de Bolívar. La primera vez que me llevó, nos encontramos de frente con una parranda descomunal en El Difícil, allí conocí, pese a la brevedad del momento, al legendario Pacho Rada, estaban también Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa y Enrique Díaz. Estaba por terminar la década de los sesenta sin que el Vallenato copará los espacios en los que reina hoy. Ya de Caracolí para allá se marcaba una diferencia extraña que se acentuaba a partir del primer metro, después de la última casa, desde Bosconia en la vía a Plato. No obstante, me quedé callado, interioricé la idea e hice preguntas sobre cada pueblo que pasábamos. Pero, de Carmen de Bolívar hacia adelante, otras diferencias afloraron y mostraron una realidad distinta, de modo especial en el hablar, en la música, en la vestimenta y -de qué manera- en el suero salao’. Fue la manera de descubrir “el nuevo mundo”. Algunos años después lo comprendí todo y confirmé la validez de mis apreciaciones iniciales, cuando mi madrina Consuelo Araujonoguera, publicó “Vallenatologia”, refiriéndose a la clasificación primigenia del Vallenato: Vallenato-vallenato, Vallenato-bajero y Vallenato-sabanero. En el caso del Vallenato-bajero “se forma con casi todo el actual departamento del Magdalena, en especial la zona central, occidental y sur, donde se hallan ubicados los llamados pueblos del río: Tenerife, Plato, El Difícil,El Banco y otros (…) Mompox y Tamalameque (…) Chimichagua, Chiriguaná, El Paso, Rinconhondo y Caracolicito (…) fieles intérpretes de este estilo (que es Pacho Rada, Angel Paso, Horacio Jiménez, Alberto Almendares, el Ñato Ventura y otros célebres músicos ribereños halló a sus más destacados exponentes) han sido Abel Antonio Villa, Alejandro  y Náfer Durán, Juan Polo Valencia y el inédito Antonio Altamar, que tiene a la fama esperando por él”.

Uno de ellos, rey vitalicio del Festival de la Leyenda Vallenata, catalogado en su región como el Francisco el hombre nativo, Francisco “Pacho” Rada, intérprete legendario del acordeón, compositor y cultor del son, de tiempo completo. Sus canciones, “el liberal”, la lira, sipote luto, el tigre de la montaña, entre más, se inscriben en el recuerdo y la creatividad. Abraham con la botella y otros sones de su autoría constituyen un elemento principalísimo en el campo interpretativo vallenato.

El vigésimo sexto rey vallenato, Alberto “Beto” Rada, hijo del viejo juglar, se coronó como tal en 1994, después de ocupar el tercer puesto, durante siete años y el segundo lugar, otros siete años, en demostración palmaria de perseverancia, coraje y auto confianza. Mejor aún, creyó siempre en sus capacidades y en su condición de buen compositor, presentándose con canciones autóctonas de su autoría. Aquella noche de abril ganó con suficiencia, en franca líd, sabiéndose heredero musical de su padre y representante digno del Vallenato-bajero, pese a llevar muchos años como residente e hijo adoptivo de Valledupar. Rada Ospino, se alzó con la corona a partir de la interpretación del son, Cuando yo muera; la puya, Yo soy el que canta y toca; el merengue “Llegó el Pollo a la Valla” y el paseo “El Gallo Negro”, ante el público y el jurado calificador, integrado por Gonzalo Arturo “El Cocha” Molina; Omar Geles, Andrés “El Turco” Gil, el folclorista Julio Oñate Martínez y el dirigente liberal William Jaramillo Gómez.

La batalla

Un día de 2014, el rey Vallenato Alberto “Beto”Rada, fue invitado por el entonces Alcalde, Fredys Socarras Reales, a sumarse al conjunto institucional “Juglares Vallenatos”, con aporte significativo, disposición para ejecutar la música vallenata tradicional y enseñar cómo instructor de nivel superior, al lado de los también reyes, Miguel Lopez, Nafer Duran, José María “Chema” Ramos, el formidable Ovidio “Villo” Granados y ‘primigenio’ Oscar Negrete. Fue una oportunidad para conocerlo más, disfrutar sus silencios y la nota alegre que lo caracteriza, para disfrutar su actitud prudente y victoriosa, para confirmar la nobleza que irradia en cada acto. Y más que todo, su valentía y la férrea voluntad que lo mantiene invicto ante la adversidad: la partida final de su esposa querida y las dificultades de salud que lo afectan, sin vencerlo.

Enhorabuena el “gallo negro” sigue firme, como en sus versos:

Díganle a los galleros que preparen gallos

porque los veo lentos para el gallo negro

porque en la gallera los está esperando

Un mejilla negra pero de los buenos

Yo sí soy el gallo negro guepaja

El que no respeta pinta pa’ peliá

Yo sí soy el gallo negro guepajé

Que llegando a la gallera se va’vé…

 

Por. Alberto Muñoz Peñaloza

elhijodedonjulio@gmail.com

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